La insensibilidad, la indolencia y el ocultamiento de información de la Fiscalía General del Estado, desde la época de Luis Ángel Bravo, llevó a la familia de Ricardo Guzmán Pérez a buscarlo por 10 años, a pesar de que su cuerpo lo encontraron cuatro días después de que se presentó la denuncia por su desaparición, y está en la fosa común.

Aurea Guzmán Pérez exigió que se exhumen los restos de su hermano y se vuelvan a realizar estudios de ADN para corroborar que es su familiar, “Necesito sus restos para estar en paz”.

Ricardo desapareció el 27 de octubre del 2011 a la edad de 33 años, era mesero en un restaurante del centro de la ciudad y se lo llevaron de su casa, la denuncia quedó registrará con el número de averiguación 1083/2011.

Como parte del trabajo que realizan los Colectivos se presentaron ante la Dirección de Servicios Periciales de la Fiscalía, ahí les presentaron nuevas fotografías de archivos de restos que se encuentran inhumados en la fosa común.

Aurea logró identificar algunas fotografías a pesar de la baja calidad, y con otros archivos, así como con su registro de ADN lograron confirmar que se trataba de su hermano Ricardo. Según la información de la fiscalía lo encontraron el 01 de noviembre del 2011.

“Era mesero y siempre andaba conmigo. Yo pido que haga su trabajo la fiscalía, me da impotencia y coraje que la Fiscalía lo encontró a los cuatro días de desaparecidos y Periciales nunca me notificó nada”.

Dijo que el organismo autónomo contaba con las pruebas de ADN de su mamá por lo que era posible identificarlos desde hace una década, en lugar de enviarlo a la fosa común.

Explicó que desde el mes de marzo descubrieron que su hermano está en la fosa común, sin embargo, en la Fiscalía -a cargo de Verónica Hernández Giadáns, no han hecho nada para obtener el permiso de exhumación y practicar nuevas pruebas para identificarlo.

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