Veracruz, Ver.- «Solo es una bolita de grasa, nada grave», fue lo que le dijeron a Geovanna Cruz Rodríguez en distintos hospitales a los que acudió la primera vez que sintió un bulto en su seno derecho.

Geovanna no solo sufrió un mal diagnóstico donde pusieron en peligro su vida, sino que actualmente se enfrenta a la falta de medicamentos en el Hospital Regional, lo que la ha llevado a pedir dinero en las calles del puerto de Veracruz, pues el costo del Trastuzumab rebasa los 40 mil pesos.

Fue en el año 2013 cuando notó esa anomalía, primero fue al Hospital Regional, donde le dijeron que no era un tumor maligno, que tomara ibuprofeno y que se colocara compresas de agua tibia, que con eso era más que suficiente.

En el Centro de Salud Antorchista le dijeron lo mismo, tras consultar varios médicos decidió confiar en los resultados, hasta que poco a poco el pequeño bulto comenzó a crecer hasta tener un diámetro de cinco centímetros.

De nueva cuenta consultó con doctores del Hospital Tarimoya, quiénes la intervinieron quirúrgicamente para extirparle aquella «bola de grasa», en la operación los doctores notaron que aquel tumor no era un simple ganglio benigno.

«Cuando yo salgo de la operación la doctora me dijo que no era nada de lo que pensaba, que creían que iban a sacar una sola pieza, yo (la doctora) tocaba la pieza y se desbarataba y saque completamente hasta limpiar todo (…) ahí es donde me diagnostican con cáncer de mama en etapa tres», contó Geovanna.

El 28 de junio del 2019 le diagnosticaron cáncer, después de una semana de estudios y conseguir dinero para poder pagar todos los insumos que necesitaba le quitaron el seno derecho, dice que debido a que en aquel entonces el extinto Seguro Popular no cubría con todos los gastos que requería.

Fueron 19 ganglios los que le quitaron a Geovanna de los cuales tres arrojaron cáncer, uno de ellos había explotado debido a la biopsia mamaria que le habían practicado años antes para detectar el cáncer, pero a ella no se lo detectó.

PARA SEGUIR CON SU TRATAMIENTO SALE A PEDIR DINERO A LAS CALLES

A partir de aquel momento comenzó la lucha de Geovanna, pues asegura que en ocasiones el hospital no contaba con los medicamentos que requería para seguir con el tratamiento.

«Mi esposo se puso a pintar topes y yo con una cartulina al lado, para poder traer algo de sustento a la casa para comer y para mi medicamento, para mi procedimiento y todo lo que se nos venía encima», dijo.

Actualmente y para continuar con su tratamiento para que no le regrese el cáncer, debe de tomar tres tipos de medicamentos, dos que son el Anastrozol y Leuprorelina que se lo dan por medio de asociaciones y otra que se la proporciona el hospital, mientras que la Trastuzumab cuyo valor es de más de 40 mil pesos lo tiene que conseguir con sus propios medios, debido a que no se lo proporcionan.

Tuvo que recurrir a un proceso de amparo con el hospital para que le dieran el medicamento, pues la Trastuzumab la tiene que estar ingiriendo una vez cada mes durante un año, mientras que las otras dos tiene que ser por cinco años.

«Ahorita me la volvieron a interrumpir porque no hay, del día 16 de junio me tocaba, pero no la hay, yo mando a preguntar al doctor, pero me dicen que no ha llegado y mientras mi tratamiento ya se ve interrumpido», aseguró.

POR PANDEMIA Y FALTA DE TRABAJO SU ESPOSO SE FUE A OTRO ESTADO

Su esposo es maestro pintor, durante los primeros meses que le diagnosticaron el cáncer estuvo realizando pequeños trabajos en casas, después de la llegada de la emergencia sanitaria su situación se complicó.

Debido a que no encontraba trabajo en el puerto de Veracruz tuvo que salir a otros estados a trabajar y así conseguir para los medicamentos.

«Se fue a lo de las cosechas, pero no le resulto porque pagaban poquito ahí en Caborca Sonora, se vino trabajar a Guadalajara de pintura en una constructora con contrato gracias a Dios y pues es como hemos ido sobrellevando poco a poco, pero no alcanza», dijo.

Admite tener miedo y no quiere retroceder en su tratamiento, pues sus tomografías salieron libres de cáncer, pero teme que debido a esta falta de medicamentos se encuentre propensa y que el cáncer regrese.

Por salir a pedir dinero a las calles dice que le ha tocado diferentes tipos de insulto y malos tratos por algunas personas que no creen que se encuentre enferma, además de lidiar contra el cáncer se enfrenta a la falta de empatía de los ciudadanos.

Actualmente se encuentra solicitando ayuda para conseguir el dinero y comprar su medicamento, por lo que pone a disposición la cuenta con 4152-3137-3523-4499 BBVA, así como el número 22-99-19-23-64.

«Necesito la ayuda, que la gente me tienda una mano, porque no es fácil pararte en un crucero y extender la mano y pedir una ayuda, se vuelve más difícil cuando te insultan, muchas cosas obscenas que entiendan que no lo hago por gusto, sino por necesidad, porque quiero vivir», puntualizó.

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