Paulina García permaneció más de cinco horas en la avenida Salvador Díaz Mirón recibiendo «mentadas de madre» de conductores y reclamos de peatones que tuvieron que bajar de su autobús para llegar a su destino porque la vialidad fue bloqueada por madres que, como ella, tienen un hijo enfermo con cáncer que no cuenta con medicinas.

Su rostro cansado se alcanzaba a ver entre una gorra blanca con la que trató de cubrirse del sol y el cubrebocas que eventualmente se retiraba para respirar mejor. A pesar de los reclamos la mujer no se movió un segundo.

Estaba sola en el carril de norte a sur de la avenida, pero en cada calle que atraviesa Francisco Javier Mina, desde 20 de Noviembre hasta Miguel Alemán, la acompañaba una madre; todas dispuestas a seguir con el bloqueo hasta las últimas consecuencias.

Jesús Gabriel, un adolescente de 16 años con leucemia linfoblástica, es la razón por la que Paulina resistió el agotamiento de tres jornadas consecutivas de protesta en la ciudad de Veracruz para exigir el abasto de medicinas para la aplicación de quimioterapias.

Desde hace un año y cuatro meses la madre lucha contra el cáncer de su hijo, quien últimamente recibió las quimioterapias para su tratamiento gracias a Nariz Roja AC y la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (AMANC).

Según la mujer, las asociaciones sustituyeron el papel del Instituto de Salud para el (INSABI), pues hace meses que el Hospital Pediátrico de Veracruz carece de las claves de los medicamentos para las quimioterapias.

Comprar las medicinas no es siquiera una opción para Paulina, ya que los mil 900 pesos que su esposo gana quincenalmente como cargador apenas alcanzan para ir al día.

«Es una impotencia, qué más quisiera uno tener los medios para comprar el medicamento y no estar dependiendo del hospital ni estar haciendo esto», platicó al borde del llanto.

EL BLOQUEO DEL CAOS

La lluvia de la madrugada dio una tregua a las madres que por tercer día consecutivo permanecieron a las afueras del Hospital Pediátrico para exigir medicamentos para que sus hijos, pacientes con cáncer infantil, reciban las quimioterapias.

El bloqueo que se mantenía desde el miércoles 30 de junio en la avenida 20 de noviembre, al exterior del Hospital Infantil, no bastó para que una sola autoridad se presentara al lugar para dialogar con las madres.

Visiblemente molestas por la indiferencia de las autoridades, las madres bloquearon todas las calles que cruzan por Mina: 20 de noviembreLafraguaDíaz MirónCañoneroTampico y Miguel Alemán

CoraYunuethMarthaMaryValeriaPaulinaTomasa… todas juntas avanzaron bloqueando las calles con lo que tenían a la mano, con mecates, cuerdas y lazos; la forma fue lo de menos para ellas que, con coraje, gritaban consignas de reprobación al gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

A los extremos, los agentes municipales de Tránsito y Vialidad trataron de evitar pronto el tráfico, pero el caos fue inmediato y el acabose llegó con el bloqueo de las avenidas Díaz Mirón y Miguel Alemán.

Las madres aguantaron pitidos, mentadas de madre y uno que otro conductor de urbanos que no dudó en aventarles el camión para amedrentarlas, mientras que algunos automovilistas reventaron las cuerdas para pasar.

El bloqueo obligó a caminar a los usuarios del transporte público debido a que las rutas cambiaron por al menos cinco horas; algunos mostraron palabras de apoyo al ver a las madres y otros solo asestaban insultos.

Tampoco faltaron los jarochos que, sorprendidos por el caos vial, preguntaban qué pasaba y hasta se quedaban a platicar con las madres para tratar de saber más.

Para el mediodía el bochorno de la mañana se convirtió en un calor sofocante que aumentó la molestia de automovilistas particulares, pero sobre todo de los choferes de urbanos que aún seguían desviándose de sus rutas.

Durante cinco horas las madres siguieron sin recibir una respuesta de parte de alguna autoridad; en la zona solo hubo agentes de Tránsito del municipio, pero nadie del gobierno del estado y mucho menos de la federación.

La desatención llevó a las madres a cumplir su advertencia. Casi a las 6:00 de la tarde decidieron retirar el bloqueo en la zona para manifestar de manera pacífica al exterior del aeropuerto Gral. Heriberto Jara Corona.

Mientras algunas permanecieron en el «campamento» en 20 de noviembre, para mantener su trinchera, el resto partió hacia al aeropuerto con pancartas, temerosas de estar haciendo lo correcto, mientras en los alrededores del hospital el embotellamiento terminaba.

El grupo de madres llegó al aeropuerto ante la mirada desconcertada de los viajeros y de elementos de la Guardia Nacional que solo observaron sus protestas, sin embargo, el gobierno siguió ignorándolas. 

Solo una decena de mujeres arribó al aeropuerto, pues el resto regresó a casa a cuidar a sus hijos y otras a sus lugares de origen, sin embargo, son casi 60 niños que sufren la falta de medicamentos en la Torre Pediátrica.

Bloquear parcialmente el acceso a la carretera al aeropuerto, a la altura del Polígono Naval Las Bajadas, tampoco fue suficiente para llamar la atención de las autoridades.

La advertencia de las madres es seguir con su lucha hasta que el gobierno les garantice el abasto de medicamentos, pues las asociaciones que las apoyan empiezan a verse incapaces de cubrir los gastos de las quimioterapias.

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