Niñas y niños practican deportes en los espacios recreativos del área natural protegida Molino de San Roque en Xalapa, un lugar que se transformó después de que se perpetraron feminicidios que terminaron impunes.

Allí Gaby salió de casa hace casi 10 años para no volver. En septiembre de 2021 el cuerpo de la estudiante de 17 años fue hallado en el llamado Santuario de las Garzas, un sitio de asesinatos de mujeres que quedaron sin justicia y que ahora las autoridades municipales buscan afianzar como un centro de recreación.

En la década transcurrida en este lugar y en las inmediaciones se construyeron canchas para practicar deportes como el basquetbol y el futbol. A la fecha hay clubes y escuelas, con partidos nocturnos que terminan hasta cerca de la medianoche.

Pero cambiar la fachada del lugar no enmienda en nada los daños provocados a las familias. Bárbara Ibarra, madre de Gaby, así lo afirma.

“Lo difícil de esto es que en Xalapa y el Estado continúan las desapariciones de mujeres y el acceso a la justicia es probablemente inexistente. Gaby nos enseña que esto lo vivimos diario”.

Apenas en el mes de mayo el Ayuntamiento recuperó en comodato del Gobierno estatal el control del parque, que dejó tras de sí una estela de crímenes que sacudieron a la capital de Veracruz, pero que la extinta Procuraduría General de Justicia del Estado y la Fiscalía General no lograron resolver.

“En el caso de Gaby han cambiado el expediente de mesas. Finalmente, nada que nos diga cómo va. Ni llamadas o puesta en contacto conmigo de la Fiscalía”, lamenta Bárbara Ibarra al recordar que el caso ha pasado por las manos de al menos cinco fiscales sin llegar a un responsable

SANTUARIO DE FEMINICIDIOS

El parque, albergado en alrededor de ocho hectáreas de bosque, hasta el 2019 fue escenario de al menos 9 feminicidios, según recuentos periodísticos.

Aunque en 2013 fue anunciada la donación de ese terreno a favor del DIF Estatal, dicha iniciativa posteriormente quedó descartada por la falta de presupuesto para transformarlo en un parque ecológico.

Ahora, en vez de solo espacios de recreación familiares o deportivas, hay altares dedicados a las víctimas, entre ellos el de Gaby, hallada tras una intensa búsqueda emprendida por su madre Bárbara Ibarra.

“Siempre ha habido canchas, si vas en fin de semana hay muchas personas que acuden a hacer ejercicios, con su comida, es un centro familiar. Pero entre semana está más solo”, relata la mujer que vivía cerca de la zona que conecta a muchas colonias con escuelas y medios de transporte.

“Todas las jovencitas, mujeres, señores vienen de la colonia Veracruz. Es un paso usado desde siempre”.

La mujer no desdeña que se le dé un mejor uso al parque, ello porque como lo señaló, es una ruta de decenas de mujeres y hombres que salen a sus jornadas en el trabajo o en la escuela, pero lamenta que la supuesta intención de mejorarlo ha existido por años y ahora la decisión actual podría deberse meramente a una cuestión política debido a que no se solucionaron los crímenes.

Bárbara ha visto tristemente como nada parece funcionar para castigar a los responsables de los feminicidios que ocurrieron en este lugar. En los diez años que lleva clamando justicia para su hija no solo no ha visto avanzar su caso, sino que ha notado que la violencia no para en contra de las veracruzanas.

“En esto he estado pendiente y sigo viendo mujeres que se desaparecen, que están siendo violentadas. Y veo que de alguna manera se minimiza si fue o no fue feminicidio; es una mujer que fue asesinada y de alguna manera siento que se minimiza. (Así) no vamos a ver un acceso a la justicia.

“No veo que haya sensibilidad a las víctimas o que se les esté apoyando con algún recurso, como se hace en otros Estados”, lamenta.

Diez años después, la mujer ha intentado poco a poco cambiar su entorno, al señalar que la sociedad permite que sucedan cosas negativas como la violencia hacia las mujeres.

Por ello, su esperanza está puesta en los movimientos que han surgido y evidencian la omisión de lo que ha ocurrido en Veracruz en esta materia.

Bárbara abraza con respeto la lucha feminista al señalar que confía que se va a encontrar al culpable de la muerte de su hija“va a haber un momento en que esto ya no se sostiene. Tiene que cambiar, está cambiando, va lento, pero tiene que cambiar”.

SANTUARIO REGRESARÁ AL GOBIERNO ESTATAL

Juan Carlos Olivo Escudero, director de Medio Ambiente y Sustentabilidad del Ayuntamiento precisa que el comodato o “préstamo” que hizo el gobierno estatal al municipal será solamente para la administración que está por concluir de Hipólito Rodríguez Herrero.

Así, la encomienda del Ayuntamiento será la de implementar actividades que reactiven el uso del espacio público, a través de la educación ambiental, talleres con vecinos, recorridos para uso continuo y el mantenimiento propio del sitio, que incluye chapeo alumbrado.

“Solamente es un comodato que se da de ocho meses para cerrar la administración, no se tramitó con la autorización del Congreso que nos permitiera un comodato por más tiempo y así lo decidió gobierno del Estado y el 31 de diciembre lo devolvemos”, dijo.

Reconoció que al llegar la administración actual se realizaron acciones de alumbrado, pero desconoce si hay o no vigilancia permanente de parte de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y si existe coordinación con la policía municipal, puesto que la caceta policial instalada en la zona no les reporta sus acciones de vigilancia.

El “peloteo” entre ambos niveles de gobierno ha permitido que, durante años, delincuentes usen a su antojo el Santuario de las Garzas, dando muerte a varias mujeres.

Entre ellas, además de Gabriela Benítez Ibarra, que actualmente tendría 27 años, se encuentra el de Reyna García Alarcón, el primero del que se tiene registro, ocurrido en agosto de 2001. De ese caso se detuvo a dos personas, pero no se supo si cumplieron su condena.

Otro feminicidio fue el de Manuela Ascensión de la Cruz, hallada sin vida en mayo de 2004, a quien le dieran muerte con un arma punzocortante; después, el 12 de julio de 2007 Karina Cabrera, menor de edad de 17 años fue violada y estrangulada con un cinturón.

Otra menor que encontró la muerte también en este sitio fue Laura García Ávila, en el 2009, entonces de 13 años. Activistas afirman que hay casos donde no existen menciones oficiales.

Actualmente en el parque se encuentran instaladas canchas deportivas, instrumentos de ejercitación, áreas de juegos infantiles.

Pero también se acompañan de fúnebres altares erigidos en los andadores o incluso algunos árboles, para las mujeres que perdieron la vida ahí.

Por admin

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