Si la estrategia de López Obrador de ‘abrazos no balazos’ continúa, la milicia estadounidense podría intervenir para desarticular a los cárteles mexicanos.

MÉXICO SE CONVIRTIÓ ya en el principal problema para la seguridad interna de Estados Unidos. Desde hace meses nuestros vecinos hicieron a un lado la diplomacia para dar paso a los generales de cuatro estrellas.

Desde que el jefe del Comando Norte, Glen VanHerck, dijo en marzo pasado que alrededor de 35 por ciento de México era controlado por narcos, el Pentágono estrechó más el trabajo de inteligencia. Pero no con cualquier sector de la milicia.

Los militares estadounidenses no confían en sus colegas de la Secretaría de la Defensa Nacional, que capitanea Luis Cresencio Sandoval. Como en el gobierno de Enrique Peña Nieto, les inspiran más seguridad los marinos.

En particular hay uno por el que están apostando. Se trata del almirante José Luis Vergara Ibarra. En el sexenio pasado fue del grupo compacto del entonces secretario de Marina, Vidal Soberón, a quien en Washington respetan mucho.

EL JUEVES EL flamante secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, tuvo audiencia en Palacio Nacional con Andrés Manuel López Obrador. Hablaron de la importancia de que se concrete su ratificación, cosa que deberá suceder hasta finales de la próxima semana, cuando se convoque a periodo extraordinario. Y es que el economista por la UNAM y doctorado por la Universidad de Cambridge quiere empezar a hacer cambios. Tres son estratégicos para él: la Comisión Nacional Bancaria y de Valores que preside Juan Pablo Graff, Nafinsa-Bancomext que dirige Juan Pablo de Botton y la subsecretaría del ramo que comanda Gabriel Yorio. Un gran problema al que se va enfrentar Ramírez de la O es el bajo nivel de los sueldos que va tener que ofrecer.

EN MONTERREY SUENA que Samuel Peña, el actual vicepresidente de Hisense, podría ser el secretario de Economía y Trabajo en el gobierno de Samuel García. Según dicen en la Sultana del Norte cuenta con el apoyo del Grupo de los 10 que lidera José Antonio Fernández Carbajal, el mandamás de FEMSA. Peña es reconocido promotor de Nuevo León en el extranjero, particularmente en Asia. Fue un jugador clave para atraer al estado a la armadora automotriz Kia.

Fuente: El Financiero

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