Además de las balaceras, ahora el crimen organizado está controlando la migración, las carreteras, la distribución y precios de productos básicos y el paso de drogas en el sur de Chiapas en la frontera con Guatemala.

-De acuerdo con Reforma, el crimen organizado ha ganado terreno en la frontera Comalapa, Chicomuselo, Amatenango de la Frontera, Mazapa de Madero y Motozintla, donde los grupos delictivos se disputan la ruta para el paso de drogas y el tráfico de migrantes.

Los migrantes relatan que los vehículos que ingresan a México están controlados por el crimen y, tras pagar una cuota, son custodiados para evitar extorsiones o desapariciones.

Luego son llevados a casas de seguridad, regularmente ubicadas en San Cristóbal de las Casas, para después ser subidos en tráileres o vehículos grandes hacia Tuxtla Gutiérrez, donde hay retenes del INM, pero muchas veces no son revisados.

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